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sábado, 12 de mayo de 2012

El Curita



DE LA ACTUAL CAPILLA DE SAN ISIDRO LABRADOR EN SAN JOSÉ ALTO HACIA VARIOS METROS A LA IZQUIERDA ESTABA EL TERRENO DEL QUE SE CUENTA ESTE RELATO .

“Se cuenta a inicios de los 60´s entrando a San José Alto a la izquierda se podía ver las viviendas con sus huertas y una historia que una familia vivía.
En una de esas viviendas, para ser exactos en el terreno de Don Manuel Atoche, señor ya fallecido, se veía pasar a un curita del que su rostro no se podía apreciar. Dicho monje caminaba por el área de manera que ingresaba hacia un monte de chilco, carrizo y caña brava donde se perdía su presencia.
Yo tenía 10 años de edad (1961) y escuchaba al señor hablar sobre ese asunto.

Por San José Alto llegaron unos serranitos buscando trabajo. Don Atoche contrató a estos serranitos para que trabajaran en el monte y quiten todas esas plantas que se habían formado ahí. La gente contratada comenzó a trabajar cierto día y al cavar encontraron una lata llena con monedas de plata, eran monedas ´blancas´.

Después don Manuel vio que la gente llegada de los Andes no había venido para recibir el pago como se había quedado según el contrato. Esperó y esperó y se decía ­_esos serranos deben de regresar_ en expresión normal como llamar a alguien `moreno´.
Pero esa gente no regresó. ¿Qué había ocurrido?

Dicen que en ese monte donde estaban trabajando encontraron el latón, tan grande como un balde de aceite de plástico que vemos hoy. Esa lata poseía monedas de plata y los serranos se llevaron la gran cantidad de monedas y dejaron unas pocas como evidencia del hallazgo. Don Manuel Atoche vio la lata y esperaba a la gente contratada para pagarle, pero esa gente no llegó más, quizá por el hecho de haberse apoderado de las monedas de plata y se habrán dicho éstos:
`¡Para qué voy a cobrar una miseria teniendo ahora monedas de plata!´.

Da la casualidad que desde esa vez, nunca más apareció el Cura sin Cabeza, quien parece que con su presencia indicaba que había un tesoro cuyo premio se lo llevaron gente de otro lugar”.
ESTAMOS DELANTE DEL TERRENO DONDE MUCHÍSIMOS AÑOS ATRÁS OCURRIÓ LA HISTORIA QUE SE HABLA AQUÍ.

Fuente oral
Sra. Catalina Santisteban Sotero (61 años).

Fotos
Prof. Miguel Núñez