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lunes, 30 de abril de 2012

El obsequio de un Ser

"Las personas en el caserío mantenían una costumbre ya desaparecida. Guardaban mucho dinero en ollas de metal enterrándola en la esquina interior de una casa.
Se habla que al construirse hace pocos años la losa deportiva, que está a la entrada del caserío, se encontraron ollas con dinero antiguo. Fue una noticia en el pueblo".

Fueron las palabras de Doña Julia al hablarme del dinero y la riqueza que el hombre ansía encontrar algún día.

PARA ALGUIEN QUE LE ES EXTRAÑO EL CAMPO VERÁ A GENTE ASÍ CAMINANDO. TRABAJANDO PARA GANARSE EL PAN DE CADA DÍA. GENTE SIMILAR HA TENIDO EXPERIENCIAS DE LO PARANORMAL-SUMANIQUE.

Veamos ahora lo de los "presentes" o "regalos especiales".

Uno de los moradores estaba ingiriendo su chichita de jora como un día casual. Y sentía que alguien estaba cerca de él.
Encontró a sus amigos y les decía "Hay una persona que se aparece a mi trás. Me sigue y sigue. Siempre es lo mismo". Sus amigos pidieron que le pregunte a ese Ser "¿Qué deseas?" ....
Otro día cuando caminaba se le apareció ese hombre extraño, entonces el poblador de Sumanique conversó con él:
_ ¿Qué cosa quieres?_
_ Yo tengo algo para darte _ responde el hombre extraño.
_ ¿Algo para darme? ¿pero qué cosa? _ pregunta el poblador del lugar.
_ Sólo dame tu pañuelo. Lo tendré yo. Mira, anda luego a la Playa El Brujo, busca tu pañuelo y sabrás por qué _

Después el hombre extraño partió. Pero el poblador quedó con la intriga. Desde el caserío de Sumanique partió con rumbo a la playa El Brujo que hoy pertenece a los linderos del distrito de Magdalena de Cao. Buscó y buscó su pañuelo. Entonces vio en la playa una ramadita frente al mar hecha de troncos y hojas de palma en el techo como el que hacen los pescadores hoy en día. Se acercó más, vio un horcón (palo en forma de "Y" que sostiene bigas) y estaba ahí su pañuelo colgado. Como le indicó el hombre extraño con anterioridad, cavó y cavó en el suelo arenoso y encontró nada más y nada menos que una olla con plata.
El sumaniquero regresó contento y con dinero a su hogar, no sin antes haber prometido al difunto que le haría su misa como agradecimiento.

Fuente:
Doña Julia Caiguaraico Aguilar.

Foto:
Prof. Miguel Núñez B.