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sábado, 4 de agosto de 2012

Historias de la huaca El Rosario



“Yo nací el 25 de agosto de 1920 en Mocan anexo de Casa Grande. Mis padres son Don Demetrio Zavaleta Espino y Doña Angélica Luna Victoria. Luego vine a vivir a Sonolipe, unas casitas-rancho que había antes cerca al actual Moncada. Sonolipe ya no existe sólo es un campo de caña de azúcar. Era el año 1957. Después pasé al mismo pueblo de Moncada a vivir.

Mi esposa la señora Rosa Alfaro de Zavaleta, ahora fallecida, contaba sobre las cosas que aparecían en la huaca 'El Rosario'.
Se había ido a pastear. Los guachos se le perdieron y no lograba encontrarlos. Buscó y buscó en toda el área de la huaca. Entonces subió a la huaca y desde arriba trataba de ubicar a los animales. Veía alrededor los campos de caña de azúcar.
Era temprano, y más o menos a las 10 a.m. u 11 a.m. se le hizo oscuro la zona, no podía ver….en ese momento pasaba un señor llamado Fidel y le preguntó ¿qué haces? Ella dijo ¿por dónde me bajo? Todo se le aclaró y él le guió para que bajara de ese centro arqueológico”.
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“Otro día la misma señora buscaba un burro por la huaca del Rosario. Vio a una vaca en la cima de la huaca, fue a verla pero no la halló. Don Cirilo le dijo desde abajo ¿Qué haces ahí? ¡Te vas a encantar!”.
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“También mi compadre Camilo Cruz Díaz fue a ver a su toro de color bayo (osea algo crema) pero desapareció su animal”.
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“Supe de un viejito, no recuerdo su nombre, estaba por la huaca “Rosario” y vio que ésta se abrió. En eso aparece una puerta que se abrió en dos, pudo mirar varias naranjas y una señorita que ahí mismo estaba le dijo “agarra lo que quieras”. Agarró naranjas, llenó su bolsa pero luego de regresar a su casa abrió y no vio nada. Las naranjas desaparecieron”.
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“En la huaca se observó unas bolitas que llamaron la atención. Una vez un hombre se apareció ante Don Urqueaga y le dijo “si gustas llévate cualquiera de las bolas que están aquí”. Sólo cogió una y la echó a su alforja. Cuando iba en camino de regreso a su casa notó que su alforja pesaba mucho. Luego llevó esa bola grande a “los que ven” esas cosas osea a los compra-oro. Comprobó que era oro de verdad y luego pudo comprarse su casa y tener buen terreno por Sumanique”.

Fuente oral
Luis Zavaleta Luna Victoria (92 años)


“Luego de la merienda, retiramos los platos y mi tía Rosa Alfaro de Zavaleta comenzó a contarnos de la aparición de una pata. Salía detrás de esa pata bastantes patitos como si estuvieran en agua sacudían sus alitas.
Los patitos brillaban, y decía “eso es oro”. Hablaba asimismo que si alguien los cogía se lo encantaba”.

Fuente oral
Antonia Isabel Ramírez de Siche (56 años).

Don Luis Zavaleta Luna Victoria y su sobrina Doña Antonia Isabel Ramírez de Siche-Moncada.