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martes, 19 de noviembre de 2019

El cañero encantado

Tiempo atrás en la fábrica de azúcar Casa Grande, sector campo había un grupo de 20 trabajadores muy responsables y humildes que trabajaban cortando, regando y cosechando los cañaverales.
Cierto día llego un grupo de 35 personas más, las personas que trabajaban en ese nuevo grupo eran muy ociosas y se burlaban mucho de los más humildes.
El más humilde era el señor José, al que fastidiaban mucho, mojándolo, tirándolo a la tierra y humillándolo de diferentes maneras.
Pasaron los días y el señor José tomó valor y los enfrentó, pero no contentos lo mojaron con la manguera de la cisterna empujándolo hacia atrás, haciéndolo caer y le cortaron su cabeza con el hacha que utilizaba para cortar la caña, el señor José agonizante las lanzó una maldición y murió por desangramiento.
La familia del señor José al enterarse de lo sucedido le hizo muchos problemas a la empresa y los propietarios para que no los perjudiquen le hicieron una estatua en la pileta de la plaza de armas.
Sin embargo, el alma del señor José no pudo descansar en paz porque para el no hubo justicia y se dice que todos los días a partir de las 12:00 de la medianoche se puede ver que por todas las calles de Casa Grande divaga el alma de un campesino con un hacha en la cabeza gritando por todo lugar y maldiciendo a los que cometieron el brutal crimen.
Cada persona que es vista por él, le tira el hacha y posee su alma para que así encuentre justicia.
Cuentan los vecinos que varias el cañero no está como siempre en su lugar, sino que sale en busca de sus víctimas y los mata en venganza por lo que sucedió.
FIN.

I CONCURSO PROVINCIAL DE CUENTOS Y LEYENDAS "TEODORO RIVERO-AYLLÓN" realizado a fines de octubre e inicios de noviembre de 2019
NIVEL: SECUNDARIA-CATEGORÍA LEYENDA
CICLO: VI
SEGUNDO PUESTO
- Alumna: María Celesthe Rodríguez La Rosa Flores.
- Grado: 1ero sección única.
- Seudónimo: La Dama de las Leyendas
- Título de la leyenda: “El cañero encantado”
- Asesora: Profesora Lic. Eva María Paredes Vásquez.
- Puntaje: 75
- IEP “Jorge Chávez”-Casa Grande

Terrorífica transformación

Era verano de 1923 el sol brillaba sobre los sembríos de caña de azúcar que, hacia divisar desde lejos una hermosa visión, el olor a caña se extendía por todo el valle, era época de gran apogeo en la comunidad azucarera donde los dueños de la hacienda eran los Gildemeister que recién compraron la hacienda a Albrecht. El Alemán Juan Gildemeister llegó a Casa Grande con su esposa y su amada hija quien tenía largos cabellos dorados, su rostro angelical reflejaba inocencia. Alisson que así se llamaba la niña acompañaba a su padre a revisar los cañaverales, supervisando la labor de los trabajadores. El señor Gildemeister adoraba a su princesa que así la llamaba. Pasaron los años y la salud de Alisson iba deteriorándose, dejó de acompañar a su padre en sus faenas ya que sufría constantes desmayos. Juan muy preocupado mando traer los mejores médicos para curar a su hija, pero un gran dolor atravesó su corazón, cuando el médico le dijo que la jovencita tenía leucemia en último grado y que viviría poco tiempo. ¡Sálvenla por favor! Les daré todo lo que poseo con tal de que mi hija viva. Suplicaba y en sus ojos reflejaba la tristeza que sentía, los médicos le dijeron que la enfermedad no tenía cura y que estaba muy avanzada. El señor Juan no se resignaba a perder a su amada hija. Mando a llamar a la mejor curandera de la Ciudad de Trujillo a quien le ofreció una barra de oro con tal que cure a su niña.
La curandera empezó a darle a Alisson unos brebajes muy fuertes que la jovencita consumía todas las noches ¡No temas, te curarás! Le dijo la curandera. Pero debes encerrarte en tu cuarto y no salir para que el brebaje te haga efecto. Pasaron los días y Alisson sentía un cambio dentro de su ser, empezó a perder cabello, su rostro se anchaba y su piel empezó a perder lozanía, cuarteándose lo cual le causaba intenso dolor, empezó a crecer y perdió la voz dando alarido como un animal. Sus padres no se explicaban qué era lo que le sucedía. Un día mandó a uno de sus capataces a ubicar a la curandera quien desapareció misteriosamente. Cada día la transformación de la joven era muy visible, no quedaba nada de la linda niña de delicado rostro. Se había convertido en ser monstruoso.
El padre la miraba horrorizado, su madre lloraba inconsoladamente con el corazón estrujado recordando a su bella hija. Cuando llegaba la oscura noche se escuchaba los alaridos de dolor de la horrenda criatura. Juan lo mantuvo en secreto, nadie sabía de la transformación de Alisson y la tenía encerrada en el sótano de la casa y cuidaban que nadie la viera, una noche escapó de su casa y nadie sabía dónde estaba. Un día trabajadores por orden de los capataces quemaron las cañas para llevar a los trapiches para la producción de azúcar, escucharon alaridos de dolor muy fuertes y muy asustados divisaron una enorme y monstruosa figura corriendo por los cañaverales. Pasaron los años y estos hechos los mantuvieron en secreto, don Juan se deprimió mucho por la desaparición de su hija, pero económicamente el dinero le sonreía ya que tenía las haciendas de Roma y de Laredo. Hasta que se promulgó la ley de la reforma y los Gildemeister regresaron a su país dejando en este soleado valle esta historia de horror. Cuentan los trabajadores que hasta hoy se escuchan por las noches los alaridos muy fuertes de dolor y varios de ellos aseguran haber visto por los cañaverales una enorme y monstruosa figura casi humana vagando por la oscuridad de la anoche.

I CONCURSO PROVINCIAL DE CUENTOS Y LEYENDAS "TEODORO RIVERO-AYLLÓN" realizado a fines de octubre e inicios de 2019

NIVEL: SECUNDARIA-CATEGORÍA LEYENDA
CICLO: VII
PRIMER PUESTO
- Alumna: Julia Mayté Romero Pacheco
- Grado: 3ero sección única.
- Seudónimo: J.M. Marlo
- Título de la leyenda: “Terrorífica transformación”.
- Asesora: Prof. Lic. Eva María Paredes Vásquez
- Puntaje: 82
- IEP “Jorge Chávez”-Casa Grande.

Los duendecillos del cerezo


Cuenta un poblador muy anciano esta historia que ocurrió en la huerta de “La Calera” ascopana hace muchos años.
Don Carmelo era un hombre que vivía feliz con su familia en una finca. Cuando Don Carmelo bajaba al pueblo toda la gente lo miraba y lo saludaba con alegría ya que era una persona trabajadora y luchadora. La gente del poblado lo llamaba por el sobrenombre de “El Cerezo”.
Don Carmelo tenia la costumbre de levantarse muy temprano para recorrer su chacra en la que cultivaba plantas de cerezo; en otras oportunidades lo hacía para regar sus terrenos, también para disfrutar de la belleza del campo o escuchar el trinar de las avecillas. A él le gustaba oler el aroma de su tierra bendita.
Una fría noche, después de cenar, Don Carmelo fue como de costumbre con su linterna en mano y su palana, a un lugar de sus tierras donde él había sembrado hace mucho tiempo, unos pequeños árboles de cerezo. Él caminó muy entusiasmado y se puso a esperar al encargado de hacer el respectivo paso de agua para que pudiese regar sus tierras.
La luna brillaba con gran resplandor en la noche, y las lechuzas daban sus gritos habituales en la penumbra. Don Carmelo daba sus recorridos con su linterna por sus árboles de cerezo, abriendo las acequias de hierbas malas y cuanto escombro natural interrumpiera el paso del agua. Así se entretuvo por un buen tiempo hasta que llegase el encargado del agua. Pasaron varias horas, al ver que no llegaba decidió salir de la huerta con cierta mortificación. Empezó a caminar, el viento soplaba y siguió avanzando. De pronto llamó su atención unas risas, como de un grupo de niños; se detuvo para escuchar con más claridad y las vocecillas continuaban en la oscuridad de la noche. Luego siguió avanzando lentamente y escuchó los chapoteos que estos daban en un pequeño tramo de la enorme acequia.
El bullicio era como risas de niños que jugaban muy alegremente en el agua, que corría con tranquilidad y que la luz de la luna dejaba su reflejo mientras los árboles dormían en silencio. Al acercarse más para ver de lo que se trataba su corazón se agitaba como un volcán en erupción. Finalmente, lo que pudo ver en ese instante, fue un pequeño grupito de niños rubios, desnudos y con rasgos de vejez en el rostro, como si fueran ancianitos.
Don Carmelo al ver tal escena se asustó, su cuerpo se puso como la piel de gallina y le entró una sensación de pánico, no podía caminar, se paralizó. Posteriormente tomó un gran impulso y salió despavorido del lugar.
Al llegar a su casa, le contó todo a su esposa. Ella lo escuchaba con mucha atención, luego fue tranquilizado por un brebaje que su señora le había preparado. Posteriormente, pudieron deducir ambos que se había tratado de unos traviesos duendes que solo lo querían asustar en aquella huerta o que simplemente se había llevado a un niño de los brazos de su madre para que jueguen con el por toda la eternidad.
Se dice que Don Carmelo fue una persona que tuvo mucha suerte al contar esta historia fantástica que le pasó en aquella noche en su huerta ya que hay muchas personas que ven estas escenas de criaturas mitológicas. Pero, jamás vuelven a ser vistas por la gente o nunca vuelven a su casa para contarles a su familia.
Estrella Ascopana

I CONCURSO PROVINCIAL DE CUENTOS Y LEYENDAS "TEODORO RIVERO-AYLLÓN" realizado entre fines de octubre e inicios de noviembre de 2019.
NIVEL: SECUNDARIA-CATEGORÍA LEYENDA
CICLO: VII
SEGUNDO PUESTO
- Alumna: Aurora Christina Solano Sánchez
- Grado: 3° “B”
- Seudónimo: Estrella Ascopana
- Título de la leyenda: “Los duendecillos del cerezo”.
- Asesora: Profesora Mg. Rosa del Pilar Cabrera Huaripata.
- Puntaje: 76
- IE “Ramón Castilla”-Ascope.

lunes, 21 de abril de 2014

El alma de la Compañía de Bomberos



"Cuando nos tocaba hacer la guardia...siempre observaba aquí la Base....viendo cómo iba todo hasta de las llamadas de emergencia.
Una noche vi de reojo apenas 'con el rabo de mi ojo' que pasaba alguien. Esa persona salía por ejemplo del auditorio, otro día vi salir del almacén hacia fuera o al cuarto de guardia...era una personita así de bajita. Eso te podrán decir también mis amigos Jorge Sigüenza, Iván Figueroa y Hermes Cabanillas quienes estuvieron en ese entonces.

Cuando descansábamos sentíamos que pasaba alguien pero no había nadie. Como era algo frecuente le pusimos el nombre del 'Chato'. Creímos que era inofensivo, no nos hacía daño o no nos escarapelaba el cuerpo.

Hasta la fecha se escuchan ruidos como si hubiera alguien en el baño o en otro ambiente.

Más o menos en el año 2003, hubo un día que nos quedamos a dormir en el patio donde están los vehículos. Sacamos los colchones por el calor y en la madrugada nos la pesadilla a todos. Sentimos que el cuerpo se adormecía, gritábamos y no nos escuchaban. Nos levantamos y contamos lo que pasó.

¡Ah! la gente antigua comenta que sí hubo una muerte y por eso es que se puso una cruz afuera, una cruz que hasta ahora está afuera".

¿Ubicas la curiosa cruz cristiana en el muro?
Foto: Miguel Núñez.
Ahora la ves más cerca. Tiene muchísimos años cuando
este local era la llamada Racionería de la Hacienda Cartavio.
Yo pensaba que era parte del sostén de algún cable
y no le encontraba sentido. Ahora ya sé por qué. Foto: Miguel Núñez.

Vocabulario
Base: Centro o local de la Compañía de Bomberos.
Con el rabo de mi ojo: A un lado de mi ojo. Apenas sobre lo que se ve.

Fuente oral
Sr. Jesús Moisés Portal Calderón (44 años) Tnte. de la Compañía de Bomberos 173-Cartavio. Actualmente chofer de un vehículo motorizado de la compañía.


viernes, 31 de enero de 2014

El Becerro Encantado en la Huaca Colorada o Huaca que Tiembla

Vi basura, desmonte, carretera por encima de restos arqueológicos que se van perdiendo poco a poco y a esa pérdida se suma la existencia absurda de una granja de pollos en una zona intangible. Aún así, aparece el relato de un animalito que fue codiciado hace muchísimo tiempo. El relato escrito al pie de la letra nos narra el profesor Carlos Sánchez Vega quien le llama de manera corta "El becerro encantado".

"Cuentan que el viejo huaquero Matías, que vivía en Llamipe, llevado por la codicia de querer apoderarse del becerro de oro, que en plena Luna llena solía salir en la cima de la Huaca Colorada o Huaca que Tiembla, organizó una expedición con los más experimentados huaqueros de la comarca.

Llamipe. Caserío antiguo desde donde se inicia el relato del Becerro Encantado. Lugar natal de Don Matías

Fue un viernes del mes de mayo que salieron del pueblo de Llamipe con dirección a dicha huaca. Estaban decididos a todo. Atravesaron las ruinas de “Chiqtoy” o “Chiquitoy Viejo” y luego de una hora de camino llegaron al pie de la huaca. Esta era alta, de color rojizo, semejante a la arcilla quemada. Tenía forma piramidal y no se notaba en ella huella de haber sido saqueada.

Huaca Colorada

Bebiendo y chacchando esperaron que llegara las 12 de la noche para subir hasta la cima. La noche estaba iluminada por la Luna y el firmamento se encontraba tapizado de luceros. En total eran cinco los que participaban en aquella aventura. Llevaban linternas y sogas, pues pretendían enlazar al becerro para que no se les escapara. Minutos antes de la hora señalada, empezaron a escalar.
A las 12 en punto la huaca empezó a temblar. Todos estaban intranquilos y atentos en espera de que saliera aquel brillante y famoso becerro.
De pronto, y cuando menos lo esperaban, surgió el becerro de oro y su brillo los encegueció a todos. Cuatro se lanzaron sobre él con la finalidad de cogerlo. Ocurrió entonces algo sorprendente: la parte central de la huaca se abrió y el becerro, junto con los que habían cogido, fueron tragados y sepultados en medio de un ruido ensordecedor.
Luego vino un silencio sepulcral como si nada hubiera acontecido. Cuentan que al día siguiente, encontraron al huaquero Matías divagando por los arenales, había perdido la razón y hablaba cosas sin sentido. En la actualidad es la única huaca del valle Chicama que cambia de color conforme pasan las horas del día, que tiembla a las doce de la noche y a la que los huaqueros respetan y no se atreven a profanar sus secretos".

Fin
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Ridículo e incomprensible ¿una granja de pollos a lado de una huaca en zona intangible?

A continuación unas preguntas que me hice luego de conocer directamente la zona.

¿En qué estado se encuentra la huaca Colorada?
Quizá no esté tan deteriorada por los huaqueros, pero presenta varios orificios grandes hechos por éstos en el pasado.
Presenta una plaza bien amplia en dirección Oeste.

¿Es cierto que se encuentra al lado de una granja de pollos?
Sí, y resulta que sus vehículos pasan por ahí mismo. Hay hasta un vertedero de pollos muertos. La granja está tan cerca que se nota el rompimiento armónico del pasado histórico del valle.

¿Qué ruta turística se puede hacer desde Cartavio incluyendo esta zona?
Traté de conseguir una ruta idónea para todo turista y vaya que lo hice. Dirigirse al Museo Chiclín, luego pasar por Llamipe, de ahí pasas a Laguna del Pato, las dunas, Chiquitoy Viejo o Chiqtoy, Huaca Colorada (que es accesible en ómnibus pero la carretera está afirmada) y de ahí recrearse en Club Cooperativo de Chiquitoy.

¿El Estado está protegiendo el lugar?
Sí, pero más en palabras. Y se han levantado ciertos pedazos de muros de color azul como hitos de protección a la zona intangible. Esos muros pequeños azules descoloridos fueron puestos por el I.N.C. ahora absorbido por el Ministerio de Cultura. En los hecho no neguemos que el Estado, a menos que se le avise cuida ya de la zona. Hoy en día el Club chiquitoyano llamado ASA (Amigos Siempre Amigos) ha sido Chiquitoy Viejo, es así que el Estado con los estudios del arqueólogo Víctor Hugo Ríos se ha considerado al sitio como el Complejo Arqueológico más grande de la costa norte peruana incluyendo el cerro Piedra Parada donde se halla incluso la piedra del culto y mirador antiguo, restos de canales de agua primario y secundario para riego, huaca Colorada (de la civilización Lambayeque o Sicán), el camino Chimú, el Templo Chiquitoy Viejo, entre otros.

¿El relato sigue vivo aún?
Por supuesto. Un amigo y profesor Fernando Laportilla, chiquitoyano neto, cuenta que la gente de la granja de pollos ha oído bulla, instrumentos musicales como banda y que además el lugar retumba (tiembla) de ahí el nombre de “huaca que Tiembla”. Además me dijo que hasta jugaban fútbol en la plaza ceremonial de la huaca ¿? algo muy curioso.

Fuentes bibliográficas
SÁNCHEZ VEGA Carlos: “ENTRE DUENDES Y LUCIÉRNAGAS” Pág. 78-81. Lima 2007.
Fuente oral: Fernando Laportilla.
Fotos, preguntas y respuestas: Miguel Núñez Bartolo.

martes, 14 de enero de 2014

El penar en la iglesia San José


Envío aquí dos relatos, pero con el transcurrir del tiempo podré agregar quizá más.

LAS BANCAS
Este relato es de los años 50-55 más o menos. se trata de mi tío Fabio Sánchez, ahora es carpintero pero cuando era más joven se dedicaba a muchas cosas, a pintar.

Dice que fueron a pintar la iglesia pero en turno de noche. Como estaban apurados y dicen que estaba en construcción, fue con sus amigos de noche a pintar, como cuatro. Agarraron su escalera, sus rodillos. Mi tío avisó a sus amigos que iba a comprar y salió. Era de noche.
Cuando regresa encuentra a su compañero afuera de la iglesia pero asustado.
-          Le pregunta ¿qué tienes? ¿qué te pasa?
-          Uno de los amigos: responde en la iglesia pena.
-          Pero ¿cómo va a penar?

Mientras mi tío se fue a comprar, los otros tres se quedaron a pintar, pintaban la iglesia aunque también las bancas. Al trabajar escuchaban sonar las bancas ¡chruiii! ¡chruii! a cada rato, pero siguieron trabajando los tres, y ellos eran los que escuchaban. Vieron moverse las bancas. A los tres les faltaron patitas y bajaron rápidamente de donde estaban subidos, salieron corriendo.

¿Sabes a qué se debe eso? Los cadáveres, del ser humano que ha fallecido, ahí lo velan, rezan y te lloran. Y dicen que en la iglesia pena más que en el cementerio.

PD: Sé por referencias históricas de la gente de antaño que por el año 1960 ya la iglesia San José quedó terminada en su infraestructura.

Fuente oral: David Jara.

Patrono de Cartavio, San José. Foto: Miguel Núñez.


LA PIEDRA

Siempre nos veíamos debido a las reuniones que teníamos por el trabajo, era el año 2011. Cuando veíamos el asunto de nuestro proyecto sobre relatos antiguos o cosas extrañas y escenificarlas en la calle Real con los alumnos de nuestro colegio, mi amiga Rosa Medina se animó a contarme una de las tantas cosas que ocurrieron alrededor del área de la iglesia San José de Cartavio. El relato habla de la Av. 28 de Julio en la cuadra que se halla la Funeraria "Gloriabamba".

¡Uy Miguel no te imaginas qué me ha pasado! Tú conoces a Pedrito, eehh Pedro Rivera. Ya, él es mi amigo de tiempo y una noche vino a visitarme. Tocó mi puerta y yo atendí por arriba en el segundo piso, desde esa ventana. ¿La hora? era más de las 11 pm.
Mientras estábamos tranquilamente conversando como siempre, cayó una piedra, sonó bien feo, qué fuera piedrita, fue una piedra grande como la palma de la mano. El sonido fue fuerte y había llegado casi a lado de Pedro. Sonriente nosotros buscamos al gracioso que estaba fastidiando. Mi amigo volteó a mirar y buscó de dónde la habían tirado. Yo desde el segundo piso miré también, desde ahí hay una mejor vista pero…………era de noche….no había gente…..todo silencio, calle prácticamente sin personas.

La piedra había llegado en una dirección como si lo lanzaran desde atrás de mi amigo (parte trasera de la iglesia) pero igual no estaba nadie. Además tremenda piedra quién la va a tirar de tan lejos. Mi corazón se hizo ufff, es así que bajé inmediatamente al primer piso, abrí la puerta mi amigo estaba asustado y yo ni qué decir. Dimos las últimas palabras para encontrar una explicación pero nada. Nos despedinos y él se fue volando a su casa.

Rosa Medina. Foto: Miguel Núñez.



Fuente oral: Rosa Medina

jueves, 21 de noviembre de 2013

El Niño y Urcape



El señor Juan Róger Sabana López nos dio el encuentro en la ramadita de la casa donde nos esperaba su cuñada, la señora Mirtha Mendoza, justo refrescándonos con la gaseosita y comiendo unas galletitas. Con mis alumnos escuchamos su relato.

“En San José Bajo las familias dueñas de estos terrenos cuidaban de sus tierras y además se tenían monedas antiguas sobre las haciendas de ese entonces. Mi familia tuvo una fábrica chancaquera aquí nomás cerca donde está una chimenea de ladrillos con un muro de una casa antigua, son ruinas ahora nomás. Les cuento algo más, pero esto es en serio, no es nada de bromas o algo que se contó sino fue real porque yo mismo lo vi.

Cuando tenía 12 años más o menos debido al fenómeno del Niño este caserío se vio afectado por  la gran cantidad de agua que traía el río. Las acequias se llenaron tanto que comenzó a rebalsarse el agua. Nosotros apurados tratamos de desviar las aguas, con palana y sacos de arena. Era el año….creo…. 1955 ó 1958.

Vimos cómo el agua venía y entonces se posó por un lado de la huaca Urcape. De allá arriba _señala lo alto del valle_ venía el agua y a un lado de la huaca se formó un pozo lleno de agua, de muuuuucha agua. El agua venía y venía, pero lo raro era que el agua empozada seguía en el mismo sitio y no pasaba a otro lado. Nos dimos cuenta que era como que la huaca a manera de puquio pero que se tomaba el agua. A ella no le afectó, pero qué extraño que esa agua de ese gran pozo no se rebalsara. Es extraño pero eso ví”.

Fuente oral
Juan Róger Sabana López (58 años).


martes, 16 de julio de 2013

Otros relatos sobre el Anexo de Nazareno

Otros relatos sobre el Anexo de Nazareno

El perro

“En tiempos de Hacienda por la calle Real (la calle del centro) aparecía de vez en cuando un perro negro furioso jalando cadenas. Si se encontraba en la esquina con alguien estas personas corrían peligro. Si alguno de ellos lograba ver al perro, éste animal seguía a atacar. La persona perseguida podía correr a su casa pero al entrar a ella comenzaban a babear por ese susto. Eso contaban los antiguos aunque yo nunca viví eso”.


Nazareno 04

“Durante la crisis de las cooperativas azucareras entre los años 1989-1990, Nazareno ya no tenía electricidad porque la fábrica estaba ‘parada’ (sin funcionar). Desde Cartavio se nos daba energía eléctrica, pero llegaron tiempos en que ya no teníamos.

Los trabajadores que tenía yo a cargo iban para trabajar a Nazareno 04 (así se llama a un cuartel o campo), y esta gente se encargaba de cada motor estacionario. Estos motores eran usados para extraer agua del subsuelo ya que ni siquiera teníamos electricidad.
Aquél lugar conocido más conocido como El Pozo 142 era un sitio de mucho susto supe. Luego del trabajo los hombres a mi cargo llegaban a contarme cosas de apariciones y yo les decía ¡callen, lo que pasa es que son unos miedosos! Pero es extraño que varios me hayan dicho lo mismo. Otros hombres de trabajo que sabían que debían ir por ese pozo, ya comenzaban a dar muestras de miedo”.

¿Pero qué era lo que tanto susto causaba?

“Ellos decían que se echaban a descansar….y una mujer gringa muy hermosa se les aparecía de improviso muy cerca. Ella de frente se abalanzaba sobre ellos a querer tener sexo, a hacer el amor…entonces ellos se asustaban con estas cosas que la aventaban y salían corriendo”.

Don Evaristo ¿acaso se quedaron dormidos en el trabajo ahí en el campo?

“No. Esa mujer se aparecía sin que ellos ni siquiera tengan las intenciones de dormir. Pero que estaban asustados por lo que les pasó pues sí yo los veía muy asustados. No sucedió a unos cuantos, sino a algo de 20 personas en esos tiempos de la crisis cooperativa. Yo creo que esas apariciones sucedieron porque en el pasado en Nazareno 4, 8 y 9 ha habido bastantes huacas, quizá hay tesoros”.


Campos de Nazareno. Riego por mangas.
Don Evaristo Santisteban y su esposa Doña María Angelita Rubio Fernández (58 años).



Fuente:
Don Evaristo Candelario Santisteban Alfaro (57 años) à Supervisor de la empresa.


Nazareno y su relato sobre la Virgen del Carmen

Después de varios años, creo que desde el 2006, no había visto de muy cerca a Nazareno más que con una bicicleteada que hice al balneario “El Brujo”.
Nazareno es un anexo de Cartavio desde los tiempos de Hacienda. Mi madre contaba que había una casa hacienda encima de su huaca, pero cuando yo pasaba ya esa casa estaba cada día desapareciendo.

Don Evaristo Santisteban me contó que antes era una zona de muchas huacas que el hacendado de ese tiempo destruyó para cultivar cañas de azúcar. Hasta que se hizo esta iglesia. La iglesia tiene casi 90 años. Y qué interesante que ese edificio pueda estar edificado casi con la antigüedad de la Virgen del Carmen (88 años este 2013).

La festividad se está aproximando a un siglo, por lo que don Evaristo muchísimo antes que nazca, ya la imagen era venerada desde 1925.


Virgen del Carmen original desde su altar-Nazareno

La imagen grande

“El ingeniero-administrador de Nazareno trajo una Virgen del Carmen grande. La pequeña la guardó en el almacén.
Se sabía que la gente siempre veneraba a la imagen de la Virgen del Carmen pequeña pero desde que hubo el cambio se estaba honrando a la más grande.
Una tarde el administrador pasaba a las 6:00 pm montado en su caballo y llegando frente a la iglesia el caballo de la nada lo botó. Se cuenta que se rompió una pierna casi por el tobillo.

Él se puso a pensar y decidió regresar a la Virgen del Carmen pequeña a su altar original. Así hizo pues y desde ahí no le vino cosas malas”.
El antiguo Almacén donde se guardó temporalmente a la Virgen del Carmen original.

Pregunté si la imagen grande fue sacada de la iglesia pero la respuesta fue un no. La imagen traída por el entonces hacendado fue colocada a un lado, pero que en realidad la imagen considerada más especial en Nazareno era la pequeña a quien muchos devotos llegan desde el norte del país y desde la capital en el mes de julio.

Fuente:

Don Evaristo Candelario Santisteban Alfaro (57 años)à Supervisor (empresa Cartavio).

martes, 26 de febrero de 2013

Nazareno 09


Nazareno, anexo de Cartavio, es un pueblito muy sencillito, se ubica cerca de la playa “El Brujo”. Se puede llegar al lugar cruzando el puente Nazareno y desviar hacia la izquierda. Prácticamente está entre los límites de los distritos de Santiago de Cao y Magdalena de Cao, territorio de los antiguos mochicas. En esta zona de caña de azúcar nos dice el trabajador Jorge el siguiente relato.

“En el año 2012 por el mes de noviembre estaba solo trabajando en el campo. ¡Ah! pero te diré todo de cómo llegué ahí y qué pasó después.
Debía ir a ver las mediciones de instalaciones de riego por manga más o menos a la 1:00 pm Esas instalaciones son las que de manera moderna usan los jebes duros para distribuir las aguas a los campos. Mi jefe de turno, en una moto lineal, me dejó en el lugar  por los campos de Nazareno. Desde la 1:00 pm regresaría recién a recogerme a eso de las 6:00 pm.
Debía vigilar que el motor no falle y saque el agua suficiente para el riego en Nazareno 09, a esto le llamamos la hora de trabajo de bombeo de pozo.

Ya había almorzado. El pozo funcionaba normal. Tomé mi celular y llamé a mi jefe. La llamada no entraba. En eso giré mientras tenía mi celular en las manos y ví que el pozo se apagó. Comencé a sentir miedo sin saber. Me acerqué al pozo para poder encenderlo. Antes de estar cerca, ni muchos pasos había dado,  noté que se prendió solo. Recordé entonces que el lugar penaba, pero ni idea de darle importancia a esos cuentos.

Me paré en un cerrito del borde de la acequia debajo de un árbol (es que el Sol quemaba), por lo que me alejé del pozo. Minutos después me senté y escuché una voz rara pero era sí de una mujer. Sólo escuché… Intenté llamar por segunda vez a mi jefe estando a una distancia de 100 m del pozo. Escuchaba con más fuerza la voz. Di la vuelta como cuartel y medio para ver si era cierto que una mujer estaba por ahí. Al llegar cerca del pozo hubo silencio como si me hubieran visto. Eran como las 3:00 pm y se nubló el panorama de la acequia. Logré ver a una mujer mitad de cuerpo, sus manos eran como paleta sacudiendo el agua a los lados de ella. Levantaba el agua aleteando. No logré ver su cara pero sí por el pelo largo, tenía su tez blanca.

Eso me atontó, me encomendé a Dios como cinco minutos. Agachado o inclinado como a 25 ó 30 metros de distancia, asomé a  ver que esa mujer se metió por el tubo del pozo apagando y prendiéndose el mismo. Ya no me acerqué sino que salí a la pista y esperé a mi jefe. En eso me llega una llamada:
_ ¿Gonzales dónde estás?_
_ Aquí estoy por el otro lado jefe… _dándole la ubicación exacta.
_ ¿Qué pasa te veo asustado?_ su jefe pregunta asustado.

Le conté todo. Ya me había enterado de la aparición de esta mujer pero interés nunca puse. Supe que ya conmigo son 04 casos, 04 los que vieron.  Entre ellos un tomero, un guardián de Nazareno que quedó babeando”.
 El que ofreció este relato. Foto: Miguel Núñez
Fuente oral
Jorge Gonzales Esquivel (31 años).





jueves, 21 de febrero de 2013

La curiosa del sueño


 “Tenía un tío mecánico de la empresa, se llamaba Francisco Trujillo. A él comenzó a pasarle una cosa curiosa. No podía dormir y ya habían pasado 20 días.

Él conocía a la señora Francisca Vásquez, que vivía en Sumanique. Ella, en unos de sus encuentros de saludo dirige la palabra y juntos conversan.

­_ Parientito ¿qué pasa? Te veo todo desanimado.
_ Hace días que no puedo dormir no sé qué tengo.
_ Mire, le vengo a buscar. Mi bombita allá en el pozo se ha malogrado.
_ No se preocupe comadrita. Iré a ver la bomba qué tiene.

El momento llegó. Mi tío fue a Sumanique a buscarla y entró a la casa.
_ Voy a poner la mesa para verte_ le dijo doña Francisca, sin saber que ésta señora era una 'curiosa'_. Parientito a ti te han jugado y te han hecho un entierro. Yo buscaré el lugar del entierro que te hicieron. Este viernes te vienes.

Ubicaron en la mesa de la curiosa el lugar del entierro. Mi tío debía regresar a Cartavio y de ahí partir a Sumanique otra vez. En su regreso a Sumanique charlaron de nuevo. La señora enseña un muñeco que tenía pelos, tela y encima los ojos abiertos... En presencia de mi tío deshizo el muñeco en pedazos. Desde ese día durmió como nunca. Al día siguiente le fue a agradecer.

La señora con el tiempo murió y en pleno velorio, con gente presente como testigos, un viento fuerte apagó las velas (en ese entonces no había electricidad). Inmediatamente por el apagón los niños lloraron. Se prendieron las velas lo más rápido que se podía. ¿Qué pasó? El muerto desapareció.

Luego que pasaron los años nadie quiso comprar ni habitar esa casa de la curiosa".

Sumanique visto desde el extremo derecho

Vocabulario
Curiosa (o): Persona que lee cartas en una mesa o practica algún arte relacionado con lo paranormal.

Fuente oral
Juan Antonio Castillo Malqui (59 años).

martes, 19 de febrero de 2013

Alfalfa iluminada


“Siendo o no mis hermanos de padre y madre, tuve dos hermanos, Felix Vargas Malqui y Gerardo Castillo Coronel. Estos se caracterizaban por ser bien tremendos, osea que eran unos ya vagos. A ellos les pasó lo que te contaré.

Por el año 1963 cuando yo tenía algo de 10 años de edad, mi mamá muy seria conversó con ellos:
-          ¡Oigan! ¡No compraron la alfalfa para los cuyes! ¡No sé pero uds verán de dónde consiguen!  ¡Aunque sea vayan agarrar alfalfa por la Koinsa!

Ellos dos fueron de noche. Se prepararon con una hoz y una soga. Ufff bien vagazos esos se fueron nomás. Mientras llegaron a ese campo se escondieron, agachados, para que nadie más los vea. Mientras cortaban vieron una luz a los lejos y pensaron que era un guardián, se quedaron quietos. Al instante esa luz pasó muy al ras de la alfalfa por sus lados y nadie estaba con ella. Los dos huyeron y les faltó patitas para correr. Qué soga, ni qué la hoz o costal. Dejaron todo ahí tirado. Llegando a casa asustadísimos contaron todo a mi mamá y ni más regresaron ahí”.


Nota: El terreno que hoy vemos una canchita de fútbol y una plazuelita descuidada frente al pueblo de Santa Rosa era cultivo de alfalfa en tiempos de la hacienda. Justo al costado de la Koinsa.

Fuente oral
Juan Antonio Castillo Malqui (59 años).

La culebra



“No recuerdo la fecha, pero mi papá don Santiago Castillo Escamilo, natural de Huamachuco siendo trabajador operador de tractor en Cartavio me contó algo.

La gente que salía a pastear a su ganado notaban que se les perdía algún animal, algún guacho, a veces en pleno día. Por el campo 14 había un pozo de agua y ocurría en ese lugar extrañamente. Dicen que vieron salir a una gran culebra y se comía a los guachos.

Los pastores presentaron su queja a la Hacienda, y dijeron que era un peligro no sólo para ellos sino también para los trabajadores. La Hacienda mandó entonces tapar el pozo. Para ello mi papá fue llamado y mandado al lugar junto a otros trabajadores. Juntos ellos, con maquinaria y todo llevaron piedras y adobes de gran parte de una huaca cercana para tapar el pozo, sacando antes el motor del lugar. Desde entonces ya no se escuchó más de esa gran culebra”.


El pozo de agua (con motor) a la altura del desvío al reservorio. A la derecha es el final del campo 14.

Nota: El campo 14 se ubica en dirección de la carretera que sale de Santa Rosa a la derecha, a la altura del desvío que entra al río Chicama o para ir a Moncada.

Fuente oral
Juan Antonio Castillo Malqui (59 años).

lunes, 18 de febrero de 2013

Urcape y el mal aire


“Yo soy cartavino neto. Antes de nacer, mi madre Beatriz Malqui Crisólogo se animó a ir a la fiesta de la Santísima Cruz de Urcape, en mayo del año 1953. No asistió por la noche a la fiesta que hubo sino en la mañana del día siguiente por la mañana acompañada de su comadre. Lo curioso es que ambas estaban embarazadas.

Al subir la huaca “Urcape” sintieron que la huaca tembló fuertazo, mi mamá bajó rápido, su comadre bajó atrás pero un poco que se quedó. Cuando mi madre me dio a luz, fue una alegría verme sano, pero de su comadre el hijo le nació enfermo, con ataques que muchas veces sufrió desde que nació.

El hijo de la comadre de mi mamá se sanó a los 30 años con baños de florecimiento llevado a cabo por curiosos. Después de 10 años de su curación le agarraron los ataques nuevamente. Mi mamá dijo que él había nacido así por el aire maligno que se desprendió en un punto de la huaca”.


Restos de la antigua capilla de la Santísima Cruz en la cima de la huaca "Urcape".

Fuente oral
Juan Antonio Castillo Malqui (59 años).

Fotos
Miguel Núñez.

La cruz en el campo 27



“Entre los años 1984 y 1985, en el campo 27 mi amigo Sergio Villarreal y yo nos encontrábamos trabajando para el riego de caña. Cuando era el momento de descansar dije a mi amigo que me quedaré a descansar en el mismo campo. Mi amigo en cambio fue a dormir a 4 ó 5 cuarteles más abajo. Yo limpié el suelo y tendí paja para dormir.
A las 2 a.m. fui a buscar a mi amigo y a llamarlo para continuar con el riego. De un ratazo llega mi amigo.

Al día siguiente mi amigo conversa conmigo.
_ ¿Tú sabes dónde has dormido?
_ Sí aquí en este cuartel pues_ respondí.
_ En este cuartel nadie puede dormir, me sorprende que tú hayas podido dormir.
_ “¿Por qué?”_ le pregunté con intriga.
_ Porque  los que trabajaron aquí sienten que les jalan y resultan más allá de dónde se han echado, sus cosas movidas, adormecidos sin poder moverse. Pesadillas les ocurre. Tú has dormido en el lugar donde murió tiempo atrás el Sr Cornelio, en un accidente, y te has echado justo al lado de su cruz”.

Nota: Ese campo se haya más allá de la zona llamada ”Experimental” (más allá de la huaca El Zapato) en dirección a los terrenos de la pequeña campiña de Santiago de Cao.
Al fondo izquierdo, donde se ven esos árboles se haya el campo del relato.Foto hecha desde la cima de la huaca "El Zapato". 

Fuente oral
Juan Antonio Castillo Malqui (59 años).

Foto
Miguel Núñez.

El perro de los campos 5 y 24


Cartavio Viejo tiene aún a sus antiguos relatores de esos sucesos sobre el campo de caña de azúcar y de otros cultivos que gusta a personas escuchar. Esta vez elegí a la entonces Cooperativa Azucarera Cartavio.


“En los diferentes campos de caña de azúcar se tienen diferentes horas de riego. Por el campo 5 y 24 donde termina la huaca “El Zapato” hay una compuerta de control de agua. Era entre las 12 de media noche y la 1 de la madrugada lo que te voy a contar. Le pasó a Jesús Reyes Aquino, hermano de tu cuñado Agustín, por el año 1984. Éste era bien palomilla así lo conocía.

Jesús estaba trabajando en esa zona y se escuchaba el sonido de que chancaban. Sonaba la palana con el machete. Al escucharse esto, el “tomero” fue a ver por qué tanto insistía esos golpes. Al llegar al lugar vió que Jesús estaba llorando, gritando y lo calmó. Le preguntó porqué estaba así y Jesús dijo que vió a un perro que ladraba mucho, de ojos rojos y que babeaba. Desde ese entonces pidió su cambio para trabajar en otro sector de la empresa cooperativa. Su pedido fue atendido y ya no trabajó más en ese cuartel”.

Nota: Chancar o topar los metales con fuerza era una manera de poder ahuyentar a los bultos o malo espíritus, lo mismo que hizo el afectado en este relato.

Vocabulario
Tomero: Persona encargada de las compuertas o tomas de agua que permite el paso del líquido a los cuarteles de caña.

Fuente oral
Juan Antonio Castillo Malqui (59 años).
El campo 05, al fondo el campo 24.

domingo, 9 de diciembre de 2012

La muerte del sastre


“Por la década del cuarenta falleció en Nepén, Santiago de Cao, un sastre que se distinguía de los demás pobladores, por la solvencia económica que disfrutaba y por el carisma o la simpatía del que gozaba. Como sastre era excelente.

                Aparentemente poseía buena salud. Pero, cierto día, dejó de existir, como consecuencia de un paro cardiaco. Su deceso causó un gran dolor entre los familiares decidieron enterrarlo con una mortaja fina y con la sortija de oro, que él mucho apreciaba, por la gente incrustada en la joya, que lo había hecho el joyero de la localidad, a quien le unía una estrecha amistad.

                Durante el velorio, al que asistió el joyero, la sortija despertó en él, una tremenda avaricia, que cuando lo enterraron, regresó al cementerio y comenzó a profanar su tumba. Destapó el nicho con una barreta, sacó el cajón y lo abrió. No bien lo hizo le mutiló el dedo en donde estaba puesta la sortija.

                Segundos después, el sastre recobró la vida y se sorprendió verse metido en un féretro y ver a su amigo, el joyero, con su dedo en la mano. ¿Por qué estoy aquí hermano?, le preguntó. Un silencio de derrota amarga como el rostro de un desilusionado hubo unos instantes. Luego le volvió a inquirir: ¿por qué me has cortado mi dedo? En ese instante muy inteligente le respondió: porque ha sido el causante de la situación en que te encuentras.

                Con la aclaración pertinente, ambos amigos abandonaron el cementerio y regresaron a la población. En casa, los familiares que se hallaban en velación final, se sorprendieron al ver entrar al difunto. Algunos se desmayaron de la impresión, los que se mantuvieron en pie le pidieron una aclaración sobre el particular, al joyero.

                Este les contó con lujos de detalles lo ocurrido. Algo quedaba flotando. ¿Qué tenía que ver la sortija con la muerte del joyero? Con esa incógnita  oscura, decidieron ir, al día siguiente, al médico especialista.

                El galeno, un reconocido cardiólogo de Trujillo les dijo que el fallecimiento eventual del sastre se debió a la sortija, que por quedarle ajustado, no le permitía circular la sangre.

                Aclarada la confusión y el motivo del deceso del sastre, a su retorno a Nepén, fue a la casa del joyero y le obsequió el anillo, con estas frases: toma hermano. Es tuyo. Yo ya no lo necesito. Fue una decisión razonable del sastre. Además ya no tenía dedo para ponerlo, así hubiera querido adquirir otro para exhibirlo en los dedos. Así con el dedo mutilado, el sastre vivió muchos años más”.
 Esta imagen muestra la entrada a Nepén. Según la fecha, nos indica que a fines de año el calor ya se siente y algunas personas gustan de ir a la playa. Un pueblo que goza hace poco tiempo de energía eléctrica.
Datos que les alcanzo
  • Suceso: La década del 40 del siglo XX
  • Nepén es anexo de Cartavio. Un pueblito de unas cuatro calles principales. Tiene una escuela de educación primaria y un gran campo como estadio.
  • Cerca del lugar se halla la Playa de Nepén o llamada “Cruz Verde” según escuché, hermosa por su laguna, pero también observé que matan “patos coches” o “pelícanos”, animal en peligro de extinción.
Referencia bibliográfica
Luis Chuquipoma Muñoz. Relatos del valle Chicama 1.

domingo, 5 de agosto de 2012

Los dos patos de Moncada


Moncada es un pueblo, anexo de Cartavio que por ubicarse en un sitio campestre tiene un aire limpio y un verano estupendo. Justo al centro del poblado hay dos piscinas y a su costado el parque infantil ya sin sus juegos metálicos de antaño. Ahí, justo ahí ocurre un caso que una señora amable pudo alcanzarme.
El parque donde ocurrió el relato 

“Un señor llamado Sebastián Marcelino Machaguay, le tocaba trabajar de turno. Luego de su trabajo comenzó a caminar…..caminó muy cerca de lo que es la piscina. Pasaba con la bola de coca en su boca (chacchando).
Cruzando ese parque de ahí que ve Ud., a las 12 de la noche le pareció escuchar el gritar de patos….era la medianoche y se preguntaba ¿a esta hora patos? Se supone que a esa hora descansan estas aves de corral y que la gente no deja a sus animales por las calles así porque sí..
Durante la duración de esos gritos de patos quería acercarse a ver y su cuerpo se escarapeló, sintió miedo sin saber por qué. No sabía si mejor iba a echar su trago o ir a su casa. Decidió entonces su rumbo 'a tomar su copa' y caminando seguía escuchando el cantar de esos patos.
Ya llegando al otro lado a la altura de la casa de Don Rengifo volteó a mirar hacia el parque y vio a dos mujeres que se mataban de la risa….
Al estar en ese sitio de bebidas contó a los demás de lo que sucedió momentos antes. Luego de beber regresó por el mismo camino pero no estaban esas mujeres”.

Mientras hablábamos de este relato don Luis Zavaleta Luna Victoria expresó “eran brujas”. “Sí, eran brujas” confirmó doña Antonia.
Aparición de los patos y su canto en plena media noche que podían ser oídos por un poblador.
Gente del lugar, don Luis Zavaleta Luna Victoria y doña Antonia Isabel Ramírez de Siche

Fuente oral
Antonia Isabel Ramírez de Siche (56 años).

sábado, 4 de agosto de 2012

Historias de la huaca El Rosario



“Yo nací el 25 de agosto de 1920 en Mocan anexo de Casa Grande. Mis padres son Don Demetrio Zavaleta Espino y Doña Angélica Luna Victoria. Luego vine a vivir a Sonolipe, unas casitas-rancho que había antes cerca al actual Moncada. Sonolipe ya no existe sólo es un campo de caña de azúcar. Era el año 1957. Después pasé al mismo pueblo de Moncada a vivir.

Mi esposa la señora Rosa Alfaro de Zavaleta, ahora fallecida, contaba sobre las cosas que aparecían en la huaca 'El Rosario'.
Se había ido a pastear. Los guachos se le perdieron y no lograba encontrarlos. Buscó y buscó en toda el área de la huaca. Entonces subió a la huaca y desde arriba trataba de ubicar a los animales. Veía alrededor los campos de caña de azúcar.
Era temprano, y más o menos a las 10 a.m. u 11 a.m. se le hizo oscuro la zona, no podía ver….en ese momento pasaba un señor llamado Fidel y le preguntó ¿qué haces? Ella dijo ¿por dónde me bajo? Todo se le aclaró y él le guió para que bajara de ese centro arqueológico”.
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“Otro día la misma señora buscaba un burro por la huaca del Rosario. Vio a una vaca en la cima de la huaca, fue a verla pero no la halló. Don Cirilo le dijo desde abajo ¿Qué haces ahí? ¡Te vas a encantar!”.
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“También mi compadre Camilo Cruz Díaz fue a ver a su toro de color bayo (osea algo crema) pero desapareció su animal”.
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“Supe de un viejito, no recuerdo su nombre, estaba por la huaca “Rosario” y vio que ésta se abrió. En eso aparece una puerta que se abrió en dos, pudo mirar varias naranjas y una señorita que ahí mismo estaba le dijo “agarra lo que quieras”. Agarró naranjas, llenó su bolsa pero luego de regresar a su casa abrió y no vio nada. Las naranjas desaparecieron”.
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“En la huaca se observó unas bolitas que llamaron la atención. Una vez un hombre se apareció ante Don Urqueaga y le dijo “si gustas llévate cualquiera de las bolas que están aquí”. Sólo cogió una y la echó a su alforja. Cuando iba en camino de regreso a su casa notó que su alforja pesaba mucho. Luego llevó esa bola grande a “los que ven” esas cosas osea a los compra-oro. Comprobó que era oro de verdad y luego pudo comprarse su casa y tener buen terreno por Sumanique”.

Fuente oral
Luis Zavaleta Luna Victoria (92 años)


“Luego de la merienda, retiramos los platos y mi tía Rosa Alfaro de Zavaleta comenzó a contarnos de la aparición de una pata. Salía detrás de esa pata bastantes patitos como si estuvieran en agua sacudían sus alitas.
Los patitos brillaban, y decía “eso es oro”. Hablaba asimismo que si alguien los cogía se lo encantaba”.

Fuente oral
Antonia Isabel Ramírez de Siche (56 años).

Don Luis Zavaleta Luna Victoria y su sobrina Doña Antonia Isabel Ramírez de Siche-Moncada.