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lunes, 1 de agosto de 2011

Los tesoros de Cuculicote-Provincia de Ascope

Los tesoros de Cuculicote


“En los pueblos cercanos a la ciudad de Ascope y otros de la jurisdicción de la provincia de Contumazá, se mantiene latente la idea, que en lugar denominado Cuculicote, inhóspito paraje perdido en la lejanía y ubicado entre caprichosos cerros; fue en épocas, pasadas, propicia para depositar tesoros provenientes del robo por bandas de salteadores de caminos o fueron territorios escogidos por los jesuitas para esconder su ingente fortuna, al decretarse su persecución y emprender vertiginosa huida para ganar los puertos de la costa y ponerse a salvo; lo cierto es que estos lejanos parajes existen sepultados profusión de tesoros que mantienen en la memoria de los habitantes desde tiempo pretéritos.

Mapa político de la provincia de Ascope

Las riquezas de Cuculicote, han sido objeto de búsqueda constante por brigadas especialmente equipadas para escalar tan apartados lugares, o por aventureros atraídos por las riquezas escondidas y nunca halladas. Pero toda expedición, no ha tenido éxito, y después de penosos viajes, han regresado vencidos por las inclemencias del tiempo o por la desilusión de no encontrar testimonios que señalen derroteros donde se hallan los tesoros. Sin embargo, muchas de aquellas brigadas, han tenido relativa fortuna, al encontrase frente a señales, vestigios que denuncian que por aquellos territorios, pasaron hombres que han dejado sus huellas.

Cuántas versiones se han tejido sobre estas riquezas, cuánta historia se ha relatado y cuánta leyenda se ha repetido de boca en boca de los moradores sobre los abundantes caudales que se depositan en tan lejanos parajes. Ya don Ricardo Palma, en una de sus tradiciones, apunta noticias sobre las riquezas provenientes de los jesuitas, quienes hacían gala de su acendrado egoísmo, quisieron sepultar sus tesoros en tierras inhóspitas donde jamás llegaría el hombre. Para don Ricardo Palma, los depósitos de tan ingente riqueza, se hizo en las quebradas de Cupisnique por los jesuitas que huían durante el siglo XVIII.
La orografía de estos territorios es caprichosa: montes que se yerguen inaccesibles por su lejanía, profundas quebradas y barrancos donde también se escondían bandas de salteadores que caían, súbitamente, sobre los pacíficos comerciantes que viajaban a la costa.

La verdad de esta fortuna…que fue proveniente de los jesuitas, éstos al advertir su persecución advertida por el Rey de España por su infidelidad, huyeron con dirección a la costa, las que venían de los departamentos de la sierra para llegar a los puertos; al ser interceptados por las fuerzas del orden, cambiaron rumbos siguiendo vías desconocidas por la quebrada de Cupisnique para ganar los cerros de Cuculicote. Allí en esos lugares….escondieron sus caudales, destruyeron las piaras de mulas y los miembros de la Hermandad, se dispersaron. Muchos murieron en el lugar aferrados a su fortuna de la que no querían separarse, otros desaparecieron al regresar y pocos se salvaron alcanzando su libertad dejando en el seno de este territorio los tesoros escondidos.
Desde entonces, las gentes de los pueblos cercanos, al recibir tan apetecible noticia, crearon el mito del Palenque de Cuculicote, denominación con que se le conoce en la comunicación popular, noticias que se han transmitido a través de muchas generaciones.
Numerosas brigadas hasta personas aventureras, han tratado de buscar el famoso Palenque que guarda los tesoros de Cuculicote. Se cree que algunos buscadores han hallado parte de la riqueza; pero la mayor cantidad de las expediciones, han regresado sin éxito.
Muchos caminos conducen a esos lejanos territorios, según versiones de los viajeros que han incursionado, derroteros que desconciertan y hasta producen terror; sin embargo muchos de los aventureros, han encontrado señales, huellas que indican que allí…vivieron gentes desconocidas. El más veraz testimonio se aprecia en un madero que se halla plantado con una argolla de hierro macizo donde presumiblemente, castigaban a los traidores o amarraban a sus acémilas. Se han encontrado el rodadero y profusión de osamentas de animales de carga que denuncian haber sido sacrificadas: asimismo han advertido la existencia del arroyo de agua que servía de bebedero; más no han logrado encontrar el lugar donde se esconde el rico tesoro.

La leyenda, que fácilmente cubre la simplicidad de las noticias y enriquece con la fantasía, fruto del alma popular, haciendo de la simple presunción, un mundo maravilloso y legendario, ha trasmitido a través de generaciones, la noticia que alguien, que se desconoce, ha encontrado en Palenque y se ha enriquecido; pero todo ello, solo ha quedado en la imaginación sin descubrir la verdad.
…Para el común de los pobladores de Ascope y demás pueblos de alrededores, esas riquezas, tanto tiempo desaparecidas, han sufrido la posesión del demonio, siniestro personaje de las sombras, que constantemente burla la voluntad humana y se yergue –con diabólicos poderes- desfigurando los lugares donde se esconden los tesoros y la ruta de los hombres que se acercan a esos parajes. Existe la idea, que el diablo transfigura los tesoros cada vez que un mortal se acerca a ellos, lo mismo que cambia el terreno desconcertando a los aventureros. La interferencia diabólica, interviene cuando cada expedición se organiza para buscar la riqueza creándole desconfianza, diluyendo sus esperanzas y alejando…la posibilidad de dar con el escondite donde se depositan los tesoros…

ALVA LESCANO, César Adolfo: “Mitos y leyendas de Trujillo y alrededores”. Pág. 51-54. Trujillo 2005.

Crítica y aclaraciones
v  Al hablar de los jesuitas, es referirse a los religiosos de la Orden llamada Compañía de Jesús (a la cual el relato llama con el término “Hermandad”). Funcionó en el Perú de manera especial, pues al ser muchos de ellos profesores en las principales instituciones educativas y al ver la explotación española a los criollos e indios, entonces se les ocurrió la gran idea de formar en los alumnos mentes de emancipación e independencia. Es ahí que la corona española exigió la expulsión de esa orden del territorio americano, claro está, expropiándole sus propiedades y entre ellas sus “riquezas”.
v  Palenque de Cuculicote es un término que debidamente no ha sido explicado en el relato. Palenque se refiere a un lugar de escondite donde vivieron los negros esclavos que habían huido de las haciendas. Podían haber varios palenques pero del que se habla aquí es el de la provincia de Ascope.
v  El relato no es un “mito” sino una “leyenda”. Veamos por qué. Un “mito” es un relato donde se centra en seres mitológicos y todo es fantasía, en cambio una “leyenda” es un relato que mezcla la fantasía con la realidad. El autor nos habla que “las gentes de los pueblos cercanos, al recibir tan apetecible noticia, crearon el mito del Palenque de Cuculicote”; pero luego dice: “La leyenda, que fácilmente cubre la simplicidad de las noticias”. Yo expreso: “O es un mito o es una leyenda. No puede ser ambas cosas a la vez”. Mi conclusión, es una leyenda.
v  Si los tesoros jesuitas fueron asaltados por los negros entonces éstos hicieron negocio con otros traficantes para conseguir los productos necesarios para subsistir y poder seguir viviendo en su vida de asaltantes entre cerros.
v  Cuando se lee la frase “…osamentas de animales de carga que denuncian haber sido sacrificadas” no se refiere a sacrificios para adoración sino por el alimento para los negros del lugar. Por lo que me ha sido necesario hasta colocar puntos suspensivos (…) cuando el relato se hace muy largo o cambiar cierta palabra para que se pueda entender mejor esta narración (ejemplo “derrotero” por “ruta”). Pero recordemos que el escritor nos exige enriquecer nuestro vocabulario.
v  Si uno visita el cerro Cuculicote en el valle Chicama o al menos visita una web dentro de youtube.com observará que las figuras sobre un cerdito, la tortuga, el elefante, etc. no son hechas por ningún Diablo o algo que se le parezca sino es obra de la misma naturaleza. Pero no podemos negar que ahí tuvo un pasado más antiguo que el de los negros de la Palenque, ahí hubieron hombres que existieron antes que surjan los incas como reino e imperio. Hay evidencias de rocas trabajadas, caminos y acueductos.


Aproximadamente cerca de la fortaleza de Facalá podemos encontrar una serie de apus, como el llamado cerro El Sapo (así lo dio a conocer un lector abajo).


Otras fuentes: